Sonriendo

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Buenos días!!!!!!!!!!!!!!!

23 noviembre 2007

Alta Luz

Me llamo Juana, nací en Comitancillo, creo que en 1870. Mi pueblo está adormecido junto a un río que en las tardes de calor se mece con una brisa mustia, y que riega las milpas, los cocos y se cubre con trapos blancos desde el mediodía cuando bajan las mujeres a lavar la ropa. Mi mamá, una mujer alta y hermosa, con ojos color café, como el barro de las ollas de allá. Cuando fui niña conocí el tren fui a Tehuantepec, a Puerto México, a Unión Hidalgo y en el camino real decían aparecía el espanto. En el mismo tren llegué aquí. Hace calor, y todo parece ahora un sueño.
En la tarde, cuando el cielo está rojo, tengo tiempo de extrañar a mis padres...
Estoy tan lejos de ellos. Si estuviera en el otro lado del mar casi sería lo mismo.
Solo puedo salir de aquí en caballo. Esto es casi como el otro lado del mundo. Cerros, cerros y hasta allá el mar.
Cuando me convencían de venir, decían que era un lugar casi como Guevea. Mintieron. Es un rancho, muy grande y feo. Y mi esposo, tan grande como él, mi padre es más joven aún. Sin embargo ahora estoy sola mi madre no está. Y yo ahora me casaré con este hombre aburrido, feo y torvo, como mirada de ebrio.
Debo ser la señora y cuidar de quien sabe cuantas gallinas, patos, marranos, ay...
Se debe elaborar el jabón, las candelas, vigilar los quesos, la carne; y tantas manos que no saben hacer nada. mi único consuelo es esperar casi un año para ir a mi casa. Esta jamás lo será.
En el pueblo que está mas cercano hay bailes, a la luz de las velas, mechones o quinqués. Ahí luzco mis hermosos vestidos que me compraron en Puerto México. Tafetas, sedas, mantones y mis botines que descubro al montar en el caballo. Soy una señora, pero no tiene sentido pues aún tengo 22 y mi corazón se desboca al ver a los hombres jóvenes, pero no sé nada de ellos pues pronto murió mi esposo. Dicen que de congestión alcohólica. Yo creo que de celos, celos desesperados pues se acabó su copa de vida rápido y quería de la mía. Nunca lo pude amar, como amar a un carcelero?
Estoy ahora bailando con un guapo, apuesto soldado. Las luces engañan, no es atractivo, es más bien feo como una tuza, pero que bien baila. Ahora otro giro, mis botines de piel que mi madre me compró en Tehuantepec, se raspan pero no importa bailo y la sangre canta en mis venas. Que importa Alta Luz, que importan seis niños, sentados en fila en la banca allá fuera del baile, comiendo paletas y jugando canicas, bailaré y después seguiré cuidando el rancho ya que (en hora buena) me dejó else buen hombre.
El amor llegó de nuevo a Alta Luz, ahí el hijo de mi amor. Bien pronto se fue, el niño no sobrevivió a este clima inmundo.
Ya no me queda mucho tiempo, esta enfermedad me consume, nadie sabe que es.
Estoy en Salina Cruz, que ruido, el olor del mar me llena, me intoxica, me hace vivir: Hay chinos, mujeres con faldas rojas, y tehuanas que hablan zapoteco, juchitecas que miran a mis hijos y chancean con ellos. Todos son hombre muy guapos, los hijos de Leonardo y míos.
Alta Luz, esta mas rica que nunca, tengo varias cabezas de ganado, varias hectáreas de plátano, mangales, he sembrado mucho maíz. Y compran desde México toda mi cosecha desde mucho antes que se corte. También tengo algodón. Bien claro me quedó como trabajar. Me siento casi una matrona romana, mis hijos guapos gallardos y corteses herederan todo, solo falta Quintilius, murió y con él la dicha del amor para mí.
En fin, moriré creo aquí en Salina Cruz, nadie sabe que carajos tengo. Ni hablar de regresar a Alta Luz. Ni muerta. Menos a Comitancillo, me quedaré frente al mar, el mar esquivo que solo veía en días sin nubes desde allá en el cerro de La Mata.
Tal vez, algún día mi sangre vuelve a correr y regresé aquí.

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